Yunior Lobo e Ibai Mitxelena, responsables de IT en Lancor y Panelfisa
Los responsables tecnológicos rechazan implantar esta herramienta “por moda” aunque aseguran que su despliegue es inevitable, y apuestan por la comunicación y la formación como única vía para educar a las personas en su uso.
Elaborar informes de sostenibilidad ambiental y huella de carbono. Preparar fichas de clientes y de proveedores que incluyan aspectos subjetivos para alimentar el CRM. Diseñar ofertas de productos personalizadas con estimaciones de precio y plazos…
Estas son solo algunas de las funciones que la inteligencia artificial ya ejecuta en el seno de dos organizaciones de Ner Group: Panelfisa y Lancor. Sus dos responsables de IT, Ibai Mitxelena y Yunior Lobo, son cautos a la hora de abordar el grado de implantación de esta tecnología, pero se muestran tajantes cuando exponen sus ventajas y formulan los retos que esta herramienta digital aún tiene por delante.
La conversación parte de una premisa básica que ambos comparten: “No se puede implementar la IA por moda; se deben identificar antes los problemas que la IA pueda resolver”.
A partir de este momento, los dos abordan sus respectivas experiencias. En el caso de Lancor, Yunior Lobo recuerda que el punto de inflexión en la puesta en marcha de esta herramienta fue la elaboración de un plan de transformación digital que evidenció problemas para los que la IA “era la solución”. Ibai, por su parte, afirma que esta herramienta digital les ha abierto la puerta a “buscar conexiones e interpretar datos caóticos y desconectados entre sí” a la hora de configurar su nueva ERP (un software de gestión integral que automatiza y unifica las operaciones clave de una empresa en una única base de datos).

Ibai Mitxelena
Pero, ¿en qué aspectos concretos ven Lancor y Panelfisa potencialidades de aplicación? Aunque la implantación de esta tecnología todavía está en fase embrionaria, Ibai Mitxelena tiene claras algunas de ellas: “Puedes subir un plano de un cliente para que la IA sea capaz de ofrecer toda la información que necesitas para procesar la oferta. La herramienta ya sabe qué máquinas tenemos, sus capacidades y tamaños, qué puede hacer y qué no, qué valor tiene cada proceso, qué problemas hemos tenido con un tornillo concreto…. A partir de ese momento nos puede responder a un montón de cuestiones: por ejemplo, puede comparar qué tornillos hemos hecho antes, qué problemas potenciales nos podemos encontrar al utilizar una máquina para un proceso concreto; nos puede dar recomendaciones de uso, anticipar los costes e incluso revisar si en el plano hay alguna patente que no tenemos para buscar una equivalencia interna…”.
Son funciones que podrían ahorrar mucho tiempo a la organización aunque, eso sí, siempre bajo supervisión humana, por una razón muy concreta: “Si yo le subo el mismo plano tres veces me va a dar tres respuestas diferentes. Serán similares pero diferentes. La IA generativa nunca va a contestar lo mismo porque funciona con probabilidades y es imposible que te dé una respuesta idéntica ante una misma consulta”. “En alguna ocasión incluso nos ha dicho que una de nuestras máquinas no podía hacer un proceso concreto y luego se ha demostrado que no era así. ¿Qué ha pasado? Pues es posible que faltara una tabla o una definición o cualquier otro dato, pero lo que revela este tipo de hechos es que estamos en una fase en la que el ser humano tiene que comprobar los resultados”, explica Ibai.
Yunior corrobora su opinión de una forma gráfica e introduce la formación como un aspecto corrector fundamental: “La IA es una herramienta que el ser humano tiene siempre disponible y a su disposición, pero que muchas veces alucina. Por eso hay que formar a las personas lo suficiente como para que puedan discernir, tener un punto de vista crítico y no confiar tanto en la IA, porque al final es ese conocimiento el que vale”.
A pesar de todo, el valor de esta herramienta está fuera de toda duda, e Ibai lo corrobora con otro ejemplo: “Estamos diseñando una solución para que los comerciales vayan grabando en audio todo el conocimiento que tienen sobre sus clientes para que el sistema lo transcriba y lo deje como conocimiento del cliente. El objetivo es que se le pueda preguntar al sistema por esos conocimientos subjetivos para que cualquier comercial disponga de toda la información que pueda resultar útil para la gestión de su trabajo”.
Se trata de una función de una enorme importancia para el trabajo diario, tal y como explica Yunior: “Si esa información se almacena en un banco de datos para que otro miembro del equipo la pueda consultar es muchísimo lo que se puede ahorrar en tiempo y aportar en información. Y esto se puede aplicar a actas de reuniones, reglas de trabajo, etc., para que cualquier persona pueda acceder a esos datos de forma resumida”, añade.
El responsable de IT de Lancor menciona otra solución que su organización ha probado en una de las ferias más importantes del sector de los elevadores: “Creamos un GPT que se encarga de leer información con fotos en las ferias y que la deja preparada para que el resto del equipo la pueda consultar. La herramienta se encarga de ordenar esa información y de pasarla a un documento que queda disponible en la base de datos, algo que nos ha funcionado muy bien en Interlift”.

Yunior Lobo
Conocidas sus ventajas, ¿cuáles son los retos de esta implementación? La respuesta está clara para ambos: el desconocimiento. Mientras Yunior observa que “hay personas que creen que estas herramientas les pueden suplantar”, Ibai afirma que muchas otras “desconocen su potencial incluso a pesar de que han sido ellas las que las reclaman”.
Por eso ambos apuestan por la comunicación como “la única vía” para educar a las personas. “Cuando hablamos de comunicación hablamos de que la gente lo pruebe, lo teste, lo empiece a usar… se trata de empezar a normalizar su uso y de vencer las resistencias. En Panelfisa ya nadie utiliza Google para resolver dudas, todo el mundo recurre a la IA de Gemini con imágenes, etc.”, dice Ibai.
Porque el resultado final de este proceso está claro: “La IA no solo se va a tener que implantar en el resto de organizaciones de Ner Group sino que tendrán que adoptarla todas las empresas”.
La principal duda radica en saber el cómo lo harán, aunque Yunior realiza un apunte: “Sí creo que falta un equipo de liderazgo para que las organizaciones pequeñas consigan llevar a cabo esas tareas que no son sencillas: identificar, formar, testar y ejecutar. Es necesario que esa formación sea más global, y creo que Panelfisa y Lancor pueden jugar un papel de big brother hacia estas empresas para asesorarlas, aunque después cada una debe transitar su propio recorrido”.
Ibai va más allá en su diagnóstico: “En toda organización debe haber un responsable que haga pruebas con cosas muy sencillas y fáciles, y que compruebe su potencial. Mi recomendación es que todas las organizaciones lo hagan cuanto antes con cositas pequeñas”. “Coge cuatro casos de uso, cuatro cosas sencillas, soluciónalas y cuando lo consigas comprueba si puedes mejorarlo aún más o si quieres dar un paso más y buscar otras cuatro. Ésta es la forma de arrancar”, concluye.
